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martes, 8 de febrero de 2011

_De días tontos_

Colgando de los copos de nieve que caían esta mañana, sentado sobre la hoja que flotaba sobre el charco de agua de lluvia, encaramado a la bici con la que me crucé por la acera, pegado al cristal del erlenmeyer en el que dejé disolverse mis pensamientos, columpiandote en cada nota de cada canción que escucho...

Estás en todas partes. En todas y cada una. No importa lo lejos que estés, ni lo que cueste poder verte. Ni el tiempo que quede para poder abrazarte y mirarte a los ojos y darte ese beso que me muero de ganas de darte. Me sigues allá a donde voy, como una presencia constante, con la que converso sin palabras y a la que quiero sin excepciones.

Por eso te lo digo otra vez, aunque ya lo sepas, que cada una de mis historias aparentemente carentes de motivo, tienen todo el sentido del mundo, porque son, después de todo, tonterías de las que solo se hacen cuando se está enamorada. Cuando se está enamorada de ti tanto como yo.





viernes, 25 de junio de 2010

_Intuición_

"No sé cómo puedo quererte tanto si hace solo 3 meses que te conozco"

Recuerdo cuando te conocí...
¡Hola! ¿Tienes un minutito?... - ... No puedo apadrinar un niño porque no tengo un duro... Y por una vez alguien me decía la verdad... ;)
Media hora después volviste. No sé exáctamente por qué, pero volviste. Y es por eso que hoy escribo esta entrada en mi blog.

Unas semanas después, apareciste a las 4 de la tarde en la Gran Vía, dispuesto a parar a los incautos viandantes, igual que yo había hecho contigo. Y ese fue el comienzo de todo. No voy a hablar de flechazos ni historias semejantes, no creo en ellos y además estaría faltando a la verdad... Pero fue muy pronto, al empezar a hablar más contigo que algo me decía que tú y yo éramos parecidos, que eres el tipo de persona que me gusta tener cerca. Y según pasaban los días, entre padrinos pendientes a los que llamar, horas pérdidas en las calles de Bilbao y cafés en nuestra media hora libre, lo iba viendo más claro. Me dí cuenta de que me gustaba estar contigo.

Pero fue aquella noche de sábado que estuvimos hablando por el messenger durante 7 horas, cuando de repente me di cuenta de que mi intuición había dado en el clavo: No es fácil encontrar a alguien con quien compartes tantas cosas, ya no solo opiniones y gustos concretos, sino los fundamentos, la forma de ser y de comportarse, la forma de ver el mundo... Lo verdaderamente importante. Cuando me metí en la cama a mi también me costó dormirme... Pensando en que no solo había dado con algo bueno, sino con algo realmente especial. En ese momento lo supe. Supe que me gustabas. Pero no solo eso. Supe que si pasaba algo entre nosotros no sería una historia cualquiera, supe que sería algo más importante.

Y no me equivoqué.

Alguien podría decirme que todo fue muy rápido. Y si, lo fue. Pero cuando algo es tan evidente, las cosas se ven venir muy pronto y los sentimientos afloran en consecuencia...

"No sé cómo puedo quererte tanto si hace solo 3 meses que te conozco"
"Pues yo si que lo sé. Si te quiero tanto en tan poco tiempo, es porque sé reconocer algo bueno en cuanto lo veo"

lunes, 3 de mayo de 2010

_Una de historias_

Esta es la historia de dos rivales: Razón y Corazón.

Corazón siempre fue muy romántico él, aunque más bien un teórico del romanticismo. Gustaba de "enamorarse", por así decir, de gente de un modo u otro inalcanzable, para así sufrir por amor de forma aséptica y fácil. Todo un drama queen. Bebía de dichos encaprichamientos para alimentar una inspiración bastante sedienta de sufrimientos platónicos. Pero cuando se trataba de realidad, Corazón nunca supo elegir bien, puesto que se veía reiteradamente incapaz de entregarse y mostrar su verdadera cara dulce y cariñosa.

Razón era muy diferente: siempre se partió el culo bastante de Corazón y sus elecciones, la muy jodía. Ella fue siempre la causante de que Corazón fuera tan reticente a sentir cuando llegaba la hora de la verdad. Razón siempre andaba malmetiendo, siempre fue muy exigente. Y Corazón que no lo veía claro, no podía dejar de escucharla. Razón siempre fue muy observadora, muy analítica, muy fría y muy pedorra en general. Era la listilla de los dos y quien realmente controlaba el cotarro.

Pero un buen día, Corazón empezó a latir por alguien. Supo controlarse hasta que Razón tuvo suficiente conocimiento del asunto como para darle su sincera opinión. Después de una larga y complicada conversación que duró bastante tiempo, Corazón tenía su respuesta: Razón lo veía claro. Corazón se había enamorado.
Razón y Corazón nunca habían sido tan felices. Iban a todas partes juntos y contentos, estaban de acuerdo en todo. No podían sentirse más dichosos. Algunas cosas había que a Razón no le acababan de encajar, pero se sentía tan contagiada por la felicidad de Corazón que ni pudo ni quiso decirle nada.

Pero un mal día, ocurrió algo terrible: Corazón sufrió un gravísimo accidente y fue herido de muerte. Nada de sufrimientos platónicos indoloros, esta vez el dolor era real. Razón, sosteniendo a Corazón moribundo en sus brazos, se sentía desolada. Se preguntaba cómo había dejado que aquello le pasara al pobre Corazón, habiendo ella visto cosas que podían haberle alertado a él... Y fue entonces cuando supo que ella no podía controlarlo todo siempre, porque los defectos de Corazón eran también los suyos propios. Razón comprendió que ella también era capaz de amar.

Pasaron largas las horas, los días, los meses... Corazón seguía muy enfermo, estaba al borde del colapso. Razón cuidaba de Corazón, intentando mantenerle a flote, pero muchas veces se hundía con él en vacíos negros y profundos. Corazón decía que jamás volvería a ser capaz de sentir nada, mientras que Razón sabía que llegaría ese momento, aunque lo veía tan lejano que se veía arrastrada por el pesimismo de Corazón. Acabaron por perder la cuenta de todas aquellas noches en las que lloraron juntos.

Al fin llegó el buen día en el que Corazón se recuperó repentinamente y volvió a sentirse feliz. Razón no podía estar más contenta: Lo había logrado. Había rescatado a Corazón del abismo del desamor.

Ahora Corazón y Razón van juntos de la mano siempre, sabiendo que para llegar a algún lugar donde merezca la pena ir, los dos deben escucharse mutuamente. Sabiendo que se exponen al dolor, pero sabiendo sobretodo, que el verdadero dolor solo acontece cuando se ha sido verdaderamente feliz.

A pesar de miedos e inseguridades varias, Corazón y Razón, ahora amigos inseparables, están dispuestos a asumir ese riesgo, el mayor de los posibles: El riesgo de ser feliz.

lunes, 8 de marzo de 2010

_A las duras y a las maduras_

Se hace raro ver a una persona que hace dos semanas estaba en perfectas condiciones, incapaz de valerse por si misma. Y se hace aún más raro y más doloroso cuando se trata de una de las personas que más quieres en el mundo.

El fin de semana lo he pasado en el hospital de Gorliz con mi amama (mi abuela), que hace una semana tuvo un infarto cerebral. Al principio los médicos casi nos dijeron que nos pusiéramos en lo peor, pero amama superó las primeras 48 horas (las más críticas) sin más complicaciones. Así que ahora está en otro hospital, en el que tendrá que quedarse un tiempo para hacer rehabilitación, ya que a causa del infarto tiene el lado izquierdo del cuerpo casi paralizado. A pesar de todo, podemos estar agradecidos no solo de que haya salido, sino también de que tenga la cabeza bien, no le ha afectado ni al carácter, ni a la memoria, ni a ninguna capacidad cognitiva. Después de haber visto lo que el Alzheimer le hizo a mi otra abuela, es realmente algo de lo que estar contentos.

Los médicos dicen que tiene posibilidades de recuperar mucho. Pero aún así, cuando la veo en la cama o sentada en la silla no puedo evitar sentirme triste... Me parece tan injusto. Injusto que las personas vivamos toda una vida para acabarla viéndonos desvalidos y enfermos, con una bolsa en la que mear y unos pañales para que te lo hagas todo encima. Injusto que los últimos recuerdos que tengas de la gente a quien quieres  sean de ellos enfermos y venidos a menos y que muchas veces esos recuerdos perduren más vívidos en tu mente que los recuerdos de cuando estaban sanos...

Pero me guste o no, injusto o no... Es lo que hay. Y lo único que me importa ahora mismo, es estar a la altura y poder devolverle algo, aunque sólo sea un poco, de todo lo que ella me ha dado a mí.

jueves, 11 de febrero de 2010

_Piccolina_


Fué un 10 de febrero de 2009 cuando llegué a Florencia, únicamente con una maleta y una mochila hasta los topes de ropa. No sabía italiano y no conocía a nadie allí. Solo tenía un librillo de bolsillo de frases en italiano, libro que únicamente usé al llegar en bus del aeropuerto a la estación de Santa Maria Novella, para preguntarle a la gente que pasaba "Dov'e l'ostello Archi Rossi?" Aquel día llegué a tiempo para el plato de pasta gratis del hostal :)

Pero a lo que voy. Hace exáctamente un año, día 11 de febrero, tuve un día bastante malo. Por la mañana Hilal (una chica turca) y yo fuimos a la facultad a hacer unos papeleos, de los muchos que tuvimos que hacer aquellos primeros días. Después estuvimos dando vueltas por Florencia. Yo estaba un poco triste, echaba de menos al que era mi novio, a mis padres, a mis amigos y me sentía sola. Pero esa tarde, estaba yo en los ordenadores del hostal, cuando apareció Hilal con una chica, que por aspecto parecía de mi estilo (nada pija, más tirando a perroflauta jaja) y que parecía de mi edad. Hilal nos presentó. Me dijo: "Esta es nuestra nueva compañera de habitación." La nueva compañera era Vero, de Mostolés, Madrid, de 27 años y estaba también de erasmus, como yo. Desde ese momento estuvimos juntas y empezamos a buscar piso para las dos.

Esa primera semana pasaron muchas cosas: Nos pateamos todo Firenze (hasta salirme ampollas en los pies y hacer un agujero en las zapatillas nuevas), conocimos a Malena (una chica argentina con la que compartimos poquito tiempo, pero de mucha calidad :) ), conocimos a Elías (argentino también) y a Cristóbal y Nacho (chilenos) y nos fuimos con ellos a la única fiesta erasmus a la que fuimos, fiesta de San Valentín, en la que conocimos a José Manuel (Nané para los amigos, un chico cordobés), encontramos piso (el tercero que fuimos a ver), nos fuimos con los compañeros argentino y chilenos a Venecia (a beber absenta y acabar durmiendo los 5 en una cama de matrimonio)... Esto fué la primera semana. Tuvimos mucho más tiempo para compartir un millón de experiencias más.

Vero fué mi compañera de habitación durante cinco meses y medio. Pero fué, es y será siempre mucho más que eso. Compartimos habitación, baño, casa, comidas, cafés mañaneros, música del youtube, bicicletas robadas, amig@s, birras (en nuestra casa acompañadas de cacahuetes, en el public, el eskimo, el pop, santo spirito, cpa, morgagni...), mojitos en el "Salamanca", comidas en la Mensa, juergas todos los días, compras en el Esselunga, cappuccinos, borracheras sobre 2 ruedas, fiestas de sinistra al son de ska-p, viajes, aperitivos, picnics en la Cascine, helados en la Carraia, cenas en casa, porrillos en la cascata del Arno (con estrellas fugaces incluidas)...

Durante esos meses lo compartimos todo y lo fuimos todo la una para la otra. Y aunque ya no pueda levantarme por las mañanas y decirte "buon giorno" mientras te tuestas una rebanada de pan en la sartén, aunque ya no podamos comernos juntas un kebab al lado del río, aunque ya no podamos dar un paseo en bici juntas por la bella Firenze... Quiero que sepas que para mí sigues siendo la mia piccolina, que gran parte de que mi experiencia fuera la que fué te la debo a ti, que te echo muchísimo de menos cada día que pasa y QUE TE QUIERO, QUE TE QUIERO CON LOCURAA!!!

Pero no nos pongamos melancólicas, que al fin y al cabo, mis recuerdos contigo los puedo resumir en esta palabra: FELICIDAD. Así que te dejo esta canción, con la que lo dimos todo en la fiesta de sinistra de Agraria. Aquella fiesta en la que te estuviste comiendo mi bolso xD

Ci vediamo mia piccolina, ci vediamo presto ;)

jueves, 28 de enero de 2010

_Lo que queda_



Hay momentos en los que lo echo de menos. Aunque ahora es un echar de menos tranquilo, sosegado, quizá hasta frío. Ya desapareció esa sensación de necesidad que parecía querer partirme en dos. Pero de todo lo que se ha sentido siempre queda algo, ya sea una sensación que te sigue acompañando o algo que aprendes.

En mi caso, han quedado las dos cosas. Por una parte una lección muy valiosa, algo que antes o después tenía que saber: Que cuando realmente estás con quien quieres estar no hay peros, no hay interrogantes, no hay dudas. Y es algo que yo siempre me había preguntado, si al estar con alguien era normal dudar, ya que siempre me había pasado. Ahora sé que no. Habrá momentos buenos y malos, pero las dudas sobre si es la persona adecuada o no, esas no tienen cabida.

Por otro lado, el poso que me acompaña de aquello es una especie de frialdad un poco impropia de mí. Cierto que ha pasado poco aún y que todavía no he conocido a nadie que despierte nada más en mí, pero me siento como pasando bastante del asunto. Es como que al conocer a alguien voy de entrada no dando oportunidad a nada más. No tengo ganas. Ahora mismo prefiero dedicarme a pasarlo bien y hacer lo que me apetezca hacer y punto.

Y de momento va bien así. Aunque a veces, me dejo perder entre recuerdos y cuando me acuerdo de ti, te echo de menos...

miércoles, 6 de enero de 2010

_Frustración_


A veces desearía volver atrás en el tiempo para poder intentar arreglarlo. Tengo la sensación de que no hice todo lo que pude haber hecho. Quizá podría haber intentado hablar con ellos, ya que es precisamente la comunicación lo que falló durante años. Si no por mí, al menos debí hacerlo por ella, por ellas. Pero no lo hice. Y siempre me arrepentiré de eso. Ahora sólo me queda verla sufrir y aunque algunos días consiga pasarlos sin llorar, o al menos sin que yo lo vea, sé que está triste. Que la pena se la está comiendo. Y lo peor de todo es que yo no puedo ayudarla. La abrazo, hablo con ella, intento que lo vea desde otro punto de vista... Pero no puedo ayudarla, no realmente. Porque no puedo cambiar lo que pasó.
El otro día su habitación estaba patas arriba, todo desordenado. Había estado buscando las cosas de ella, esas que guardaba como un tesoro. Pero no las encuentra. Cree que las ha tirado por error. Y está aún más triste. Y yo me limito a observar, a oírla como se levanta por la noche y va a la cocina porque se ha echado a llorar y no quiere que nos demos cuenta. Y me levanto y le pregunto qué le pasa y la abrazo e intento consolarla... Y no sirve de nada.
Y me siento impotente y frustrada, porque no puedo ayudar a la persona que más quiero en el mundo... Y cuando pude haberlo hecho, no lo hice.

jueves, 29 de octubre de 2009

_Evolución_



                           




Los tiempos cambian , la gente cambia... Todo cambia. Esto es evolución.


La memoria comienza a desvanecerse, las sensaciones desaparecen, los recuerdos se vuelven imprecisos, borrosos… Los viejos momentos vividos se diluyen en los nuevos, en el torbellino imparable del tiempo y el espacio. Y con ellos, van también ahogándose en su vorágine todos aquellos sentimientos que un día despertaron y que lentamente van muriendo. Porque nada puede resistir al paso del tiempo y menos aún aquellos sentimientos fundados en expectativas avocadas al fracaso. Al mismo tiempo se confunden alegría y tristeza, por olvidar y por lo mismo, por olvidar… Donde hubo cosas tan bellas queda un vacío, un vació que no sabe muy bien cómo llenarse a sí mismo y que por momentos parece querer absorber la energía que le rodea. Pero poco a poco va llenándose con las pequeñas cosas, esas que por desgracia a veces parecen olvidarse. Se redescubren los pequeños placeres que nos hacían felices y te reencuentras con  las pasiones personales. Y al fin, después de todo el tiempo transcurrido, entre la niebla impenetrable en la que un día sin quererlo te perdiste, de pronto y sin previo aviso, te vuelves a encontrar. Y no existen palabras para describir cuanto te alegras de volver a verte. 


Los tiempos cambian, la gente cambia, los sentimientos cambian...
A esto se le llama evolucionar.



Y ya se tarde más o menos en comprenderlo, siempre acaba siendo a mejor :)

miércoles, 7 de octubre de 2009

_Otoño_



"Cenicero, mi cenicero
mi corazón, mi cenicero..."

Ya empiezan a caer las hojas de los árboles. Pronto se llenarán las calles de hojas secas y quebradizas, marchitándose al son de los acordes del otoño, que siempre llega, para acabar con todo lo que la primavera con tanto esfuerzo creó. Y ante este desolador cuadro, cuando parece que todo llega a su fin, los troncos de los árboles desnudos sobreviven así al invierno y a sus inclemencias, esperando, aguantando hasta que la primavera y sus benevolencias vuelvan a bañar con su luz sanadora sus fríos cuerpos.

Así como los árboles al otoño y al invierno, resisto con el alma desnuda a que llegue mi primavera y así resurgir, también yo, de mis propias cenizas...