Un blog hecho para disminuir mi sobrecarga mental de ideas, sentimientos e inspiración
lunes, 26 de julio de 2010
_No lo sé_
En los últimos tiempos ando falta de inspiración para actualizar el blog. Supongo que tendrá mucho que ver con que estos últimos días hayan estado monopolizados por la necesidad de plantearme mi vida y milagros pasados, presentes y futuros. De pronto, me he encontrado a mí misma ante la encrucijada de tener que dar respuesta a esa pregunta a la que todos tememos no saber responder y encima tener que hacerlo a contrarreloj. La pregunta en cuestión es ¿Qué quiero hacer con mi vida? Y la respuesta que puedo dar por el momento es, precisamente, la que siempre se teme dar: Que no lo sé.
viernes, 25 de junio de 2010
_Intuición_
"No sé cómo puedo quererte tanto si hace solo 3 meses que te conozco"
Recuerdo cuando te conocí...
¡Hola! ¿Tienes un minutito?... - ... No puedo apadrinar un niño porque no tengo un duro... Y por una vez alguien me decía la verdad... ;)
Media hora después volviste. No sé exáctamente por qué, pero volviste. Y es por eso que hoy escribo esta entrada en mi blog.
Unas semanas después, apareciste a las 4 de la tarde en la Gran Vía, dispuesto a parar a los incautos viandantes, igual que yo había hecho contigo. Y ese fue el comienzo de todo. No voy a hablar de flechazos ni historias semejantes, no creo en ellos y además estaría faltando a la verdad... Pero fue muy pronto, al empezar a hablar más contigo que algo me decía que tú y yo éramos parecidos, que eres el tipo de persona que me gusta tener cerca. Y según pasaban los días, entre padrinos pendientes a los que llamar, horas pérdidas en las calles de Bilbao y cafés en nuestra media hora libre, lo iba viendo más claro. Me dí cuenta de que me gustaba estar contigo.
Pero fue aquella noche de sábado que estuvimos hablando por el messenger durante 7 horas, cuando de repente me di cuenta de que mi intuición había dado en el clavo: No es fácil encontrar a alguien con quien compartes tantas cosas, ya no solo opiniones y gustos concretos, sino los fundamentos, la forma de ser y de comportarse, la forma de ver el mundo... Lo verdaderamente importante. Cuando me metí en la cama a mi también me costó dormirme... Pensando en que no solo había dado con algo bueno, sino con algo realmente especial. En ese momento lo supe. Supe que me gustabas. Pero no solo eso. Supe que si pasaba algo entre nosotros no sería una historia cualquiera, supe que sería algo más importante.
Y no me equivoqué.
Alguien podría decirme que todo fue muy rápido. Y si, lo fue. Pero cuando algo es tan evidente, las cosas se ven venir muy pronto y los sentimientos afloran en consecuencia...
"No sé cómo puedo quererte tanto si hace solo 3 meses que te conozco"
"Pues yo si que lo sé. Si te quiero tanto en tan poco tiempo, es porque sé reconocer algo bueno en cuanto lo veo"
Recuerdo cuando te conocí...
¡Hola! ¿Tienes un minutito?... - ... No puedo apadrinar un niño porque no tengo un duro... Y por una vez alguien me decía la verdad... ;)
Media hora después volviste. No sé exáctamente por qué, pero volviste. Y es por eso que hoy escribo esta entrada en mi blog.
Unas semanas después, apareciste a las 4 de la tarde en la Gran Vía, dispuesto a parar a los incautos viandantes, igual que yo había hecho contigo. Y ese fue el comienzo de todo. No voy a hablar de flechazos ni historias semejantes, no creo en ellos y además estaría faltando a la verdad... Pero fue muy pronto, al empezar a hablar más contigo que algo me decía que tú y yo éramos parecidos, que eres el tipo de persona que me gusta tener cerca. Y según pasaban los días, entre padrinos pendientes a los que llamar, horas pérdidas en las calles de Bilbao y cafés en nuestra media hora libre, lo iba viendo más claro. Me dí cuenta de que me gustaba estar contigo.
Pero fue aquella noche de sábado que estuvimos hablando por el messenger durante 7 horas, cuando de repente me di cuenta de que mi intuición había dado en el clavo: No es fácil encontrar a alguien con quien compartes tantas cosas, ya no solo opiniones y gustos concretos, sino los fundamentos, la forma de ser y de comportarse, la forma de ver el mundo... Lo verdaderamente importante. Cuando me metí en la cama a mi también me costó dormirme... Pensando en que no solo había dado con algo bueno, sino con algo realmente especial. En ese momento lo supe. Supe que me gustabas. Pero no solo eso. Supe que si pasaba algo entre nosotros no sería una historia cualquiera, supe que sería algo más importante.
Y no me equivoqué.
Alguien podría decirme que todo fue muy rápido. Y si, lo fue. Pero cuando algo es tan evidente, las cosas se ven venir muy pronto y los sentimientos afloran en consecuencia...
"No sé cómo puedo quererte tanto si hace solo 3 meses que te conozco"
"Pues yo si que lo sé. Si te quiero tanto en tan poco tiempo, es porque sé reconocer algo bueno en cuanto lo veo"
domingo, 20 de junio de 2010
_Busco respuesta_
En algún momento espero encontrarte entre la niebla, entre los días confusos que me llevan al no saber, al no entender, al no acertar... Espero encontrarte a ti, respuesta a mi pregunta.
La realidad es que nadie sabe qué decisión será correcta y cual no, nadie sabe en ocasiones a quien debe escuchar, ni por qué camino debe continuar su viaje. Es difícil decidir cuando la mitad de uno quiere ir por un lado y la otra mitad quiere ir por otro. ¿Cómo saber qué es lo correcto? Personalmente, tomo mis decisiones supongo que como todos, según y lo que creo que me hará más feliz. El caso es que la felicidad no tiene solo una cara y tampoco se accede a ella a través de un único camino. Hay momentos en la vida en que creemos que debemos hacer una cosa para conseguirlo y de pronto inesperdamente aparece otra cosa que nos hace tanto o más felices de lo que quizá nos haría la primera. He ahí el problema. El no saber, el no tener la certeza de nada. La felicidad debe extenderse a todos los campos de la vida, pero cuando apostar por uno significa alejarse de otro, es ahí donde sobreviene el problema.
Espero encontrar la forma de compatibilizarlo todo, aunque vaya a ser complicado...
La realidad es que nadie sabe qué decisión será correcta y cual no, nadie sabe en ocasiones a quien debe escuchar, ni por qué camino debe continuar su viaje. Es difícil decidir cuando la mitad de uno quiere ir por un lado y la otra mitad quiere ir por otro. ¿Cómo saber qué es lo correcto? Personalmente, tomo mis decisiones supongo que como todos, según y lo que creo que me hará más feliz. El caso es que la felicidad no tiene solo una cara y tampoco se accede a ella a través de un único camino. Hay momentos en la vida en que creemos que debemos hacer una cosa para conseguirlo y de pronto inesperdamente aparece otra cosa que nos hace tanto o más felices de lo que quizá nos haría la primera. He ahí el problema. El no saber, el no tener la certeza de nada. La felicidad debe extenderse a todos los campos de la vida, pero cuando apostar por uno significa alejarse de otro, es ahí donde sobreviene el problema.
Espero encontrar la forma de compatibilizarlo todo, aunque vaya a ser complicado...
miércoles, 16 de junio de 2010
_Cazadora cazada_
Esperas agazapado entre las sábanas, al abrigo de la oscuridad de la noche. Vas acercándote sigiloso a mí, con la miel en los labios, dispuesto a compartirla conmigo, tu presa. Me rozas, apenas me tocas, siento tu respiración acariciando mi piel. Se me pone la carne de gallina al recorrerme entera un escalofrío de anticipación. Tu también lo sientes y lento te avalanzas sobre mi y me respiras profundamente, como queriendo comerme mediante el olfato, previendo el festín que se avecina.
Y yo no puedo escapar.
No quiero escapar.
Con tus brazos me rodeas y suavemente me atraes hacia ti, encerrándome en algún lugar entre tus brazos y tu pecho. Me dejo llevar, por ti, por tu olor, por tu forma de abrazarme. Entonces, cuando ya me tienes inmovilizada, acercas tus labios a mi cuello hasta que tu respiración hace que se me erize el vello de la nuca. Y cuando estás a un milímetro de mi piel me atacas, directamente a la yugular va un beso, el más dulce beso de tu boca.
La más dulce forma de morir.
Y yo no puedo escapar.
No quiero escapar.
Con tus brazos me rodeas y suavemente me atraes hacia ti, encerrándome en algún lugar entre tus brazos y tu pecho. Me dejo llevar, por ti, por tu olor, por tu forma de abrazarme. Entonces, cuando ya me tienes inmovilizada, acercas tus labios a mi cuello hasta que tu respiración hace que se me erize el vello de la nuca. Y cuando estás a un milímetro de mi piel me atacas, directamente a la yugular va un beso, el más dulce beso de tu boca.
La más dulce forma de morir.
sábado, 12 de junio de 2010
_Castigada sin sexo_
El ordenador me tiene castigada. Con esta mierda de conexión que me acompaña estos días no puedo hacer uso de mi querido megavideo, lo cual me fastidia cuando hablamos de que hay una nueva película de "Sexo en Nueva York" rondando por ahí y yo no puedo verla (obviemos el hecho de que no voy a pagar por ir al cine). Aunque sé que es una mierda, por las críticas que he oído y leído por ahí, como fan de la serie que soy tengo que verla aunque sea la mayor de las ponzoñas. Estoy segura de que quienes os habeis tragado toda la serie (como servidora) lo entendeis...
En fin, sin mucho que contar ni que hacer. Una, que está de vacaciones :) Aunque se ve que el tiempo no quiere acompañar, por un mes que voy a tener de poder ir a la playa y no hace más que jarrear. Puto tiempo norteño... Y si encima aderezamos la lluvia con el acogedor viento cantábrico (marca registrada) esto es la R-ostia. Dan ganas de quedarse en casa con la chimenea encendida a asar castañas.
Mientras intento que al menos este cacharro de mis amores coopere por el bien de mi tiempo libre, os dejo un par de canciones chulas que he descubierto últimamente: El primero el tema "Chinatown" del último album llamado Gemini de Wild Nothing. El segundo, el tema "I Go Away" de MNDR.
Esperemos que a vosotr@s se os carguen los videos a una velocidad "normal" ¬¬
Enjoy! ;)
En fin, sin mucho que contar ni que hacer. Una, que está de vacaciones :) Aunque se ve que el tiempo no quiere acompañar, por un mes que voy a tener de poder ir a la playa y no hace más que jarrear. Puto tiempo norteño... Y si encima aderezamos la lluvia con el acogedor viento cantábrico (marca registrada) esto es la R-ostia. Dan ganas de quedarse en casa con la chimenea encendida a asar castañas.
Mientras intento que al menos este cacharro de mis amores coopere por el bien de mi tiempo libre, os dejo un par de canciones chulas que he descubierto últimamente: El primero el tema "Chinatown" del último album llamado Gemini de Wild Nothing. El segundo, el tema "I Go Away" de MNDR.
Esperemos que a vosotr@s se os carguen los videos a una velocidad "normal" ¬¬
Enjoy! ;)
miércoles, 9 de junio de 2010
_No me gusta_
No voy a dejar que esto ocurra, es un sinsentido y una pérdida de tiempo y salud mental. Tengo que sobreponerme, porque yo soy más inteligente que todo eso... Mis experiencias deben servirme para mejorar, no para involucionar y convertirse en miedos que nunca he tenido. Estoy preparada y dispuesta a dar la cara.
Esto no va a ganarme la partida. Ya te digo yo que no.
lunes, 3 de mayo de 2010
_Una de historias_
Esta es la historia de dos rivales: Razón y Corazón.
Corazón siempre fue muy romántico él, aunque más bien un teórico del romanticismo. Gustaba de "enamorarse", por así decir, de gente de un modo u otro inalcanzable, para así sufrir por amor de forma aséptica y fácil. Todo un drama queen. Bebía de dichos encaprichamientos para alimentar una inspiración bastante sedienta de sufrimientos platónicos. Pero cuando se trataba de realidad, Corazón nunca supo elegir bien, puesto que se veía reiteradamente incapaz de entregarse y mostrar su verdadera cara dulce y cariñosa.
Razón era muy diferente: siempre se partió el culo bastante de Corazón y sus elecciones, la muy jodía. Ella fue siempre la causante de que Corazón fuera tan reticente a sentir cuando llegaba la hora de la verdad. Razón siempre andaba malmetiendo, siempre fue muy exigente. Y Corazón que no lo veía claro, no podía dejar de escucharla. Razón siempre fue muy observadora, muy analítica, muy fría y muy pedorra en general. Era la listilla de los dos y quien realmente controlaba el cotarro.
Pero un buen día, Corazón empezó a latir por alguien. Supo controlarse hasta que Razón tuvo suficiente conocimiento del asunto como para darle su sincera opinión. Después de una larga y complicada conversación que duró bastante tiempo, Corazón tenía su respuesta: Razón lo veía claro. Corazón se había enamorado.
Razón y Corazón nunca habían sido tan felices. Iban a todas partes juntos y contentos, estaban de acuerdo en todo. No podían sentirse más dichosos. Algunas cosas había que a Razón no le acababan de encajar, pero se sentía tan contagiada por la felicidad de Corazón que ni pudo ni quiso decirle nada.
Pero un mal día, ocurrió algo terrible: Corazón sufrió un gravísimo accidente y fue herido de muerte. Nada de sufrimientos platónicos indoloros, esta vez el dolor era real. Razón, sosteniendo a Corazón moribundo en sus brazos, se sentía desolada. Se preguntaba cómo había dejado que aquello le pasara al pobre Corazón, habiendo ella visto cosas que podían haberle alertado a él... Y fue entonces cuando supo que ella no podía controlarlo todo siempre, porque los defectos de Corazón eran también los suyos propios. Razón comprendió que ella también era capaz de amar.
Pasaron largas las horas, los días, los meses... Corazón seguía muy enfermo, estaba al borde del colapso. Razón cuidaba de Corazón, intentando mantenerle a flote, pero muchas veces se hundía con él en vacíos negros y profundos. Corazón decía que jamás volvería a ser capaz de sentir nada, mientras que Razón sabía que llegaría ese momento, aunque lo veía tan lejano que se veía arrastrada por el pesimismo de Corazón. Acabaron por perder la cuenta de todas aquellas noches en las que lloraron juntos.
Al fin llegó el buen día en el que Corazón se recuperó repentinamente y volvió a sentirse feliz. Razón no podía estar más contenta: Lo había logrado. Había rescatado a Corazón del abismo del desamor.
Ahora Corazón y Razón van juntos de la mano siempre, sabiendo que para llegar a algún lugar donde merezca la pena ir, los dos deben escucharse mutuamente. Sabiendo que se exponen al dolor, pero sabiendo sobretodo, que el verdadero dolor solo acontece cuando se ha sido verdaderamente feliz.
A pesar de miedos e inseguridades varias, Corazón y Razón, ahora amigos inseparables, están dispuestos a asumir ese riesgo, el mayor de los posibles: El riesgo de ser feliz.
Corazón siempre fue muy romántico él, aunque más bien un teórico del romanticismo. Gustaba de "enamorarse", por así decir, de gente de un modo u otro inalcanzable, para así sufrir por amor de forma aséptica y fácil. Todo un drama queen. Bebía de dichos encaprichamientos para alimentar una inspiración bastante sedienta de sufrimientos platónicos. Pero cuando se trataba de realidad, Corazón nunca supo elegir bien, puesto que se veía reiteradamente incapaz de entregarse y mostrar su verdadera cara dulce y cariñosa.
Razón era muy diferente: siempre se partió el culo bastante de Corazón y sus elecciones, la muy jodía. Ella fue siempre la causante de que Corazón fuera tan reticente a sentir cuando llegaba la hora de la verdad. Razón siempre andaba malmetiendo, siempre fue muy exigente. Y Corazón que no lo veía claro, no podía dejar de escucharla. Razón siempre fue muy observadora, muy analítica, muy fría y muy pedorra en general. Era la listilla de los dos y quien realmente controlaba el cotarro.
Pero un buen día, Corazón empezó a latir por alguien. Supo controlarse hasta que Razón tuvo suficiente conocimiento del asunto como para darle su sincera opinión. Después de una larga y complicada conversación que duró bastante tiempo, Corazón tenía su respuesta: Razón lo veía claro. Corazón se había enamorado.
Razón y Corazón nunca habían sido tan felices. Iban a todas partes juntos y contentos, estaban de acuerdo en todo. No podían sentirse más dichosos. Algunas cosas había que a Razón no le acababan de encajar, pero se sentía tan contagiada por la felicidad de Corazón que ni pudo ni quiso decirle nada.
Pero un mal día, ocurrió algo terrible: Corazón sufrió un gravísimo accidente y fue herido de muerte. Nada de sufrimientos platónicos indoloros, esta vez el dolor era real. Razón, sosteniendo a Corazón moribundo en sus brazos, se sentía desolada. Se preguntaba cómo había dejado que aquello le pasara al pobre Corazón, habiendo ella visto cosas que podían haberle alertado a él... Y fue entonces cuando supo que ella no podía controlarlo todo siempre, porque los defectos de Corazón eran también los suyos propios. Razón comprendió que ella también era capaz de amar.
Pasaron largas las horas, los días, los meses... Corazón seguía muy enfermo, estaba al borde del colapso. Razón cuidaba de Corazón, intentando mantenerle a flote, pero muchas veces se hundía con él en vacíos negros y profundos. Corazón decía que jamás volvería a ser capaz de sentir nada, mientras que Razón sabía que llegaría ese momento, aunque lo veía tan lejano que se veía arrastrada por el pesimismo de Corazón. Acabaron por perder la cuenta de todas aquellas noches en las que lloraron juntos.
Al fin llegó el buen día en el que Corazón se recuperó repentinamente y volvió a sentirse feliz. Razón no podía estar más contenta: Lo había logrado. Había rescatado a Corazón del abismo del desamor.
Ahora Corazón y Razón van juntos de la mano siempre, sabiendo que para llegar a algún lugar donde merezca la pena ir, los dos deben escucharse mutuamente. Sabiendo que se exponen al dolor, pero sabiendo sobretodo, que el verdadero dolor solo acontece cuando se ha sido verdaderamente feliz.
A pesar de miedos e inseguridades varias, Corazón y Razón, ahora amigos inseparables, están dispuestos a asumir ese riesgo, el mayor de los posibles: El riesgo de ser feliz.
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